Espacio repleto de reflexiones, relatos, historias, opiniones...

Textos llenos de pensamientos intensos, de palabras de aliento.

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Algún lugar hacía falta donde poder expresar todo lo que por dentro uno guarda.
O simplemente opiniones que se retienen en el interior, causando dudas...
A este lugar se le bautizará como el jardín de las opiniones, donde crecen ideas, e incluso se podrán plantar en él sentimientos, que quizás, algún día den su fruto...
"

Éste soy yo, éste es mi ser.

2017-02-02

Y sin embargo ahora, se va

Como un barco sin rumbo, una cometa desatada, viajo y me dejo llevar por lo que el viento decide.

Y en el camino apareció, de sorpresa, como fiestas de cumpleaños recibidas en la infancia.
Se cruza en tu desventura la persona que le da la vuelta a los esquemas planteados. "Tan bien tenía pensado todo, por mal camino que estuviera tomando, sabía a dónde quería llegar..." y lo alborota todo. Tira al suelo los papeles del destino, desordena palabras y frases organizadas metódicamente y estudiadas a fondo, creando un nuevo huracán en tu vida.

Puta sonrisa que cogió protagonismo desde el primer saludo, desde el primer abrazo.
Joven ilusionada, con brillo en la mirada, con fuerzas para parar el mundo y hacerlo orbitar en sentido opuesto. Poseía el poder del tiempo; una vez aparecía, hasta las agujas frenaban en seco para prestarle atención. El viento era el elegido y el afortunado de poder acariciar su cara, de peinar su melena y de hacer que los árboles bailaran al son de su andar.
¿Por qué tuvo que presentarse? Quería aprender. Se le leía en la mirada, curiosa, atenta, siempre alerta.

Me tocaba enseñarle, hacerle conocer nuevas habilidades y nuevas capacidades inmersas en ella, pero desde el instante en el que apareció sentí ser alumno de su presencia.
Me pudo la curiosidad, fui un simple niño con un nuevo sueño, en el que ella era protagonista.

Escribía cartas y siempre era su nombre el destinatario. Escribía historias e indirectamente y con otros nombres, ella era personaje principal, era personaje secundario, era la historia.
Creí leer sobre esos casos, creí tener la misma descripción que tenían muchos artistas hacia una figura. Exactamente, la musa que les hacía ser lo que eran.

Algunos la encontraban entre la cocaína, otros en el alcohol, llegaron a observarla unos pocos cuando se encontraban al borde de la muerte... Yo la vi llegar y supe que era quien cambiaría mucho en mí. Y no fallé. Y no falló. De una completa desconocida terminó siendo las raíces que me hacían mantenerme erguido. ¿Me apoyaba, me salvaba? Hacía que quisiera estar en pie para aparentar esa fortaleza que ella dijo admirar en mí.
¡Qué irónico todo! ¡Admiraba mi mayor fortaleza, admiraba mi razón de ser feliz! Se admiraba a sí misma, sin siquiera saber ser la razón.

Pero como flor en otoño, todo pétalo debe caer. Y lo que siempre tuve y no aproveché, se esfuma... Fue el factor por el cual me quedé y continué.

Y sin embargo ahora, se va.
La persona que hizo recordar lo que se sentía al querer.
Y sin embargo ahora, se va.
Dejando en mis labios, de su mito y leyenda, solo un nombre.
Y sin embargo ahora, se va.
Lo que viniendo me iluminó, me enseñó y me abrió puertas que creía cerradas.
Y sin embargo ahora, se va.
Quien comenzando como admiradora terminó siendo la musa por excelencia, la poetisa entre cervezas, la belleza de lo roto.
Y sin embargo ahora, simplemente, se va...

Y se lleva con ella gran parte de mí.

2017-01-09

Pasos lentos

A pasos lentos caminaba sin rumbo fijo con tristes arrancares que dudaban del continuar de su marcha. Prevalecían en sus gestos las sonrisas obligadas a la cara de un público cada vez más numeroso, repleto de jóvenes, adultos, ancianos e incluso niños que le tomaban de ejemplo.

"¿Cómo puedo ser la meta de esos niños, siendo el ser más perdido?" susurraba mientras el gélido viento le golpeaba la cara con sus propias palabras, impidiendo que fueran más allá de su máscara.
"¿Por qué no eligen a otro luchador, a otro valiente, a alguien que de verdad sepa lo que quiere y lo de todo por ello?"; continuaba su paseo matinal.
Mientras, ordenaba preferencias en una lista mental cuyas elecciones eran cada cual menos nítida. ¿Qué le hacia despertar? "La alarma del móvil, supongo..." bromeaba con su conocido toque satírico de la monotonía de sus días. Se daba cuenta de que poseía la sensación de no tener nada de valor, sentía que teniendo mucho, perdió más de lo que se le ofreció.

Y andaba...
Continuaba con pies fríos, pero pesados. Aunque era ligero, ágil, veloz... estaba anclado sin poder alzar el vuelo. Sentía cómo sus zapatillas se veían pegadas en el suelo haciéndole cansada la vuelta al barrio.
No conseguía valorar sus pertenencias. Con ello lograba sentir menos suyos los logros obtenidos hasta el momento. No sabía realmente si servía de algo, si tenía capacidad de realizar algo que le llenara.
A ver si iba a ser verdad lo que el maestro Michelangelo Buonarroti dijo y realmente "el mayor peligro para la mayoría no reside en establecer una meta demasiado alta y fracasar, sino en establecerla demasiado corta y conseguirla."

¿Habrán sido las metas demasiado fáciles y ahora no tiene nada que le motive?

Y continuaba tambaleándose por la calle, sabiendo que su paseo iba llegando a su fin con cada nueva zancada. Acababa esa sensación del blanco y negro en las calles y una triste banda sonora llevando el ritmo en sus contados e impares pasos, de tres en tres, como si bailara un vals con la tristeza y no fuera capaz de guiar su cuerpo siquiera.


Calienta su habitación con los pocos papeles que le quedan de su antiguo diario y siente en sus propias carnes las lecciones que le daban del cómo el pasado es el único que puede darnos calor cuando nos sentimos helados. Y por mucho que sudaba, seguía crujiendo el hielo de sus pensamientos, misma sensación de pisadas en la nieve.

La última vez que sintió calor, sintió seguridad, sintió protección y ganas de luchar por algo, fue la vez en la que durmió recibiendo un abrazo. Miró los ojos cerrados de la persona por la que juró entregar sus fuerzas y le deslizó un "Procura no faltarme, por favor. Eres la columna de mi fortaleza."

Y mañana, como todos los días, planeará su ritual. Sus pasos lentos e inconscientes, andando kilómetros y kilómetros en la oscuridad y el frío de sus ilusiones, buscando algo que le de energía. Que no le deje deslizarse hasta un nuevo foso de miedos.

Y con esperanza, andaba. A pasos lentos y sin rumbo fijo.

2016-12-16

Putos domingos

Escribiendo un jueves noche (más que de noche, madrugada), víspera de viaje, pensando durante varios días "putos domingos". Desde hace dos semanas teniendo ese sabor amargo de un fin de semana sin emoción, sin motivación. Con varias ideas en mente, pero ninguna acción visible. "Me apetece escribir. Tengo ganas de componer algo. Tendré que limpiar la habitación. A ver si recuerdo en hablar a esa persona que llevo tiempo queriendo. Tengo que contestar los correos. ¡Hostias! No olvides de organizar la próxima clase. Tienes que terminar de apuntar cada objeto a tener en cuenta en esa maleta." Y al final, horas y horas perdidas frente a unos papeles que no se llenan, con un boli en mano que sirve más de chicle que de otra cosa.

"Putos domingos" acaba susurrando la voz que intenta evitar todo en mi cabeza. "Es un miércoles, pero aun así tengo esta sensación de inutilidad, de desgana y cansancio por no haber hecho nada. Demasiada carga tengo ya y se van sumando más problemas".
¡Cómo voy a saber qué hacer o qué organizar, si no sé ni qué es lo que quiero o cómo voy a terminar cada trabajo pendiente!
Odio cuando a las espaldas manipulan factores, odio cuando mueven opiniones que no son reales y más todavía si intentan cambiar la visión de alguien hacia otra persona.
Odio el desorden y más cuando es causado. Que por más querer tenerlo todo agarrado, terminamos no pudiendo sujetar todos los cabos y acaba tambaleando cada detalle.
Odio el intentar sonreír cuando no apetece y sobre todo el hacer creer que todo está de maravilla cuando tu humor es una mecha que se consume rápido y explota con el mínimo fuego acercado.

¿Por qué sigues por ese camino, si sabes a todo lo que te enfrentas y todo lo que te vas a encontrar?

De verdad, solo me consuela el saber que hay personas que realmente merecen la pena. "He sufrido durante tanto tiempo, ¿para qué? ¿Acaso voy a ver resultados o tendré el agradecimiento de alguien por todo lo que en mis espaldas cargo?" Y entonces sucede. Una persona, una simple persona, sin importancia aparente, sin protagonismo diario, que te sonríe. Te mira. Se ríe al hablarte. "Por ti vuelvo a tener ganas."
Que me caigan miles de flechas más sobre el cuerpo, -como en la famosa película de 300- o que me vuelvan a decir que no puedo y critiquen una vez más. Al fin y al cabo, en ocasiones siento que tengo la capacidad de aguantar muchos golpes con tal de ver a alguien sonreír.

-¿A qué viene un relato personal? ¿Por qué escribes tonterías en primera persona y has cambiado de estilo para narrarnos situaciones?-
No lo sé. Me hallo saltando dudas y esquivando preguntas con tal de no encontrarme con crueles y desgraciadamente, crudas respuestas.
¿Qué me puede motivar? ¿Qué me hace feliz?
¡Qué de preguntas aún por responder! Y eso si realmente tienen respuesta o son algo más que el famoso "pues no lo sé".

A veces me siento tan cómodo entre los disgustos hacia mi persona que me pregunto si realmente he nacido para ver mi persona feliz, o ver los demás crecer y ser felices.

Pero paso de contestar a todas las dudas que, como cada puto domingo, pasan por mi cabeza queriendo ser contestadas. Y como cuando esperas los días para ver a alguien especial, o como cuando sumas días desde el último día que probaste un cigarro...
"Ya es otro puto domingo sin querer contestarme, y llevamos más de 100."

Lo siento semana, pero para mí, en ocasiones, eres un constante domingo.

2016-11-30

El placer de destrozar la cama

El placer de hacer la cama es tener la oportunidad de volver a deshacerla, como niño que abre un nuevo regalo tirando de cada esquina, destrozando las hojas que rodean su ilusión (aunque muchos seamos los que abrimos los regalos con precaución, sin querer marcar siquiera ese envoltorio).

El placer de deshacer la cama es la infinidad de planes que te ofrece, pudiendo descansar, cansarte más, soñar, mirar el techo durante horas meditando sobre cada minuto que has vivido, cada minuto que has desperdiciado, los minutos que vivirás o dejaste de hacerlo. Te ofrece abrir una ventana de planificación, una puerta de sufrimiento...

El placer de abrazar la cama es la seguridad y lo que te arropa. Es el llorarle y contarle tus miedos, es el verte en tus momentos más frágiles y a su vez en tus instantes más llenos. Es verte sintiéndote más humano, más sensible, o cuando te hacen sentir posesor del placer y del control del sudor que manchan las sábanas.

El placer de volar en la cama es el instante en el que despegas en un abrazo, una caricia, un susurro... que te ponen los pelos de punta y te hacen estremecer.

El placer de tumbarte junto a alguien en la cama, es el poder conocerle en su humanidad, el poder masturbar su alma mientras tocas sus sueños y besas sus miedos. Tocarle los placeres y hacerle gemir de ilusión, de esperanza. Es disfrutar entre abrazos lo que la cruda realidad nos impide y hacer de ese instante uno sin tabúes,

El placer del camino en la cama, son las caricias a cada curva del circuito de su cuerpo. Parar en cada salida a follar sin tregua hasta que nuevamente abran las carreteras de la piel. Sujetarse a sus caderas cuando las gotas de sudor mojan y peligran el camino y no apagar nunca la luz de su mirada.

El placer de la cama, es el poder hacerla, deshacerla y destrozarla.


El placer de destrozar la cama, es con quién lo hagas.

2016-11-07

Ángel esmeralda

Y ahí me encontraba. Entre paredes oscuras e inexistentes creadas por mi mente. En una caja claustrofóbica que no me dejaba ver más allá de lo impuesto.
Una caja completa por mí, pero a su vez más vacía que nunca. Llegué al punto de sentir no tener nada, de encontrarme perdido sin saber dónde estaba y el punto en el que iba mi historia.
Con la llegada del otoño, cual hojas cayeron mis ilusiones al suelo, siendo pisadas por todo aquel que pasaba por la calle de las almas errantes; caminando muertas entre corazones latiendo vacíos, sin sentido.

¿Qué sucedía? ¿Cómo teniendo tanto, al final, resulté sentir no tener nada?
Efímeras sensaciones y satisfacciones que te aportaban cuerpos e ilusiones de minuto y medio.
Un ambiente en el que con mucha gente, con muchos apoyos, con muchos seguidores... te sientes solo. No hay nada que te ilusione, no tienes qué te llene y pierdes las ganas de despertar.

¿Para qué intentar nada si desaparece como el humo a segundos de ser expulsado?
Las sonrisas no serían más que maquillaje para lograr quedar marcado en páginas que nadie leerá, en leyendas que nadie recordará. Entonces... ¿Qué quería hacer? ¿Qué quería lograr?
No tenía claro el camino ni meta. Daba vueltas a mis propios problemas buscado en ellos una salida que me desbloqueara.
Nuevamente cada amanecer era un nuevo tobogán hacia mis miedos, era una puerta hacia el abismo. Y con miedo de sentirme cómodo en ese fondo de autodestrucción.

Pero entonces aparecieron ante mí esos dos ojos con brillos de esmeralda. Esa sonrisa con energía, esas palabras de confianza que tiraban de mi camisa para sacarme del mar de lodo que me absorbía cada día.
Un ángel que diariamente visitaba mis horas muertas, mi tiempo sin vida, para dar una razón de peso al luchar, al no caer. Al no dejarme vencer por mi propio diablo.

Ser altruista con entrega diaria, con sesiones intensas de apoyo involuntario.

¿Cómo iba a saber que sin darse cuenta estaba salvando una vida como mínimo?
¿Cómo podría decirle que mi vida tomó sentido al querer verle vivir?
¿Cómo explicarle que ahora en mí perduraban sus alas haciéndome volar?

Quedan muchas escaleras para salir de mi infierno, pero el brillo de esos ojos verdes será el que me ayude a no rendirme.