"Nunca volví a ver salir el sol en sus ojos ni llover en sus pupilas, dejé de sentir el rojo fuego en su piel, el calor de su abrazo. Perdí el frío de su tacto y no supe cómo enfrentarme al seguir siendo un dos en soledad.
Cuántos soplos de viento traen nombres, cuántas hojas caen por no tener más fuerzas de sostenerse, cuántos cristales se rompen por no tener valor de verse reflejados en los ojos de las personas y cuántos ríos se secaron por miedo a su contaminación.
Todo se tornó oscuro, todo perdió color. No existió más que el blanco y negro en las rojas rosas que se regalaban como detalle y se desaturó el arco iris harto de tanto camino recorrido sin llegar a su meta.
Pero no todo acabó ahí. Continuaron las lluvias torrenciales junto a los rayos de un sol que no tenía grandes esperanzas de iluminar y volvió a tragarse su orgullo el mar para ser aquella agradable marea que unía a las parejas en la orilla, ofreciéndoles sueños y deseos en cada ola,
Siguieron cantando sin cesar los jilgueros y aullaron con más fuerza los lobos a la luna, pues sabían que aunque no recibieran respuesta, ella les seguía escuchando cuando le ofrecían aquella sonata nocturna.
¿Qué más podía hacer? ¿Cómo iba a luchar, cuando mi mayor enemigo era yo?
No era mayor destino que el continuar andando, sin miedo a nada, sin temor a perderme, sin que la oscuridad me intimidara. Supe que aunque una noche fuese oscura, aunque no me dejase ver, podía continuar. Podía seguir adelante, ya fuese tropezando, dañándome, magullándome. El valle iba a mostrarme cómo tras la oscura tensión volvía a iluminarse mi camino.
Me mostraba un nuevo amanecer, lleno de colores, de sueños, de ilusiones. Me hacía creer en el mayor de mis deseos y me enseñaba a caminar, luchar, a esforzarme para conseguirlo.
Caí, lloré, e incluso casi me rendí. Pero una cosa nunca perdí, esa esperanza.
Luchando por ese ideal, aferrándote a él cual estandarte que te representa, lograrás ser parte de lo bello, parte de la luz. Lograrás que cada error, cada mala experiencia, haya valido la pena.
Nunca dejes de andar, nunca dejes de caminar hacia tus sueños, pues por muy oscuros que se vean, están ahí, siendo parte de tu realidad."
Espacio repleto de reflexiones, relatos, historias, opiniones...
Textos llenos de pensamientos intensos, de palabras de aliento.
O simplemente opiniones que se retienen en el interior, causando dudas...
A este lugar se le bautizará como el jardín de las opiniones, donde crecen ideas, e incluso se podrán plantar en él sentimientos, que quizás, algún día den su fruto..."
Éste soy yo, éste es mi ser.
2014-11-25
2014-11-15
Sueños de realidad.
""No me veo capaz", "de verdad, no sigas diciéndome esas cosas, que no me las creo", "¿yo? ¿poder lograr tanto? no flipes..." mil frases que se oyen a diario que no hacen más que mostrar la desconfianza que tiene el ser humano hacia sí mismo. No son sino el ejemplo del cómo toda persona tiene la costumbre de renegar de sus sueños, solo por verlos imposibles, solo por creer que no son capaces de lograr algo que deseen, ya que no pueden llegar más allá de lo que les marcan.
Críticas externas, desconfianza por parte de los que nos rodean, errores cometidos y tropiezos vividos durante nuestro recorrido... diferentes factores que nos hacen dudar más que nunca del si alguna vez lograremos llegar aunque sea a visualizar la meta que añoramos.
Siempre ha llegado a lastrar el mero hecho de tener esos comentarios negativos clavados en nuestras mentes y el no saber cómo llevarlos o cómo aprovecharlos para que lleguen a ser más que un peso muerto, una manera de aprender a superarnos.
"¿Pero de verdad crees que eres capaz?", "yo soy tú, y no lo haría", "mejor no te arriesgues, y haz algo que de verdad vaya a merecer la pena". Qué de veces ha oído cualquier persona durante su vida esas palabras, y aun así, ha querido seguir luchando por todo lo que desde un principio deseó. Aunque, le hacen replantearse el si merecerá la pena el gastar energía en eso que no sabe si logrará, y encima le hacen convencerse de que no lo va a vivir.
Pero, llega un momento en el que queramos o no, nos toca luchar contra nuestros pronósticos para mostrar lo que realmente somos y lo que valemos. Nos toca sacar el grandioso poder interno que poseemos para superar día a día los retos que nos propone la vida y sobretodo, para mostrarnos en primera persona de lo que somos capaces.
Siempre tuvimos y tendremos que tener una frase clara. "Si deseas algo, lucha por ello hasta que no tengas más opción que rendirte, aunque, rendirse no sea nunca una opción." Entregarse a ello, ilusionarse con ello, vivirlo, sentirlo... y como remate y detalle final, el creer que eres capaz.
Es algo evidente, el poder lograr todo aquello que te plantees. Si sigues creyendo que no, piensa: Si nunca te hubieran dicho nada negativo, y te hubieran solo animado a que lucharas, ¿lo podrías lograr?
Solo hay una cosa clara, y es que por los sueños hay que luchar al igual que luchaban los antiguos caballeros por su estandarte. Hasta que no podamos mantenernos en pie. Por ello lucha, por ello nunca pierdas la esperanza y ten seguro que siempre tus sueños, pueden ser más que una realidad.
¿Dejarás pasar cada oportunidad por algún comentario recibido o lucharas por ser feliz y demostrar que eres capaz de todo y más?
Críticas externas, desconfianza por parte de los que nos rodean, errores cometidos y tropiezos vividos durante nuestro recorrido... diferentes factores que nos hacen dudar más que nunca del si alguna vez lograremos llegar aunque sea a visualizar la meta que añoramos.
Siempre ha llegado a lastrar el mero hecho de tener esos comentarios negativos clavados en nuestras mentes y el no saber cómo llevarlos o cómo aprovecharlos para que lleguen a ser más que un peso muerto, una manera de aprender a superarnos.
"¿Pero de verdad crees que eres capaz?", "yo soy tú, y no lo haría", "mejor no te arriesgues, y haz algo que de verdad vaya a merecer la pena". Qué de veces ha oído cualquier persona durante su vida esas palabras, y aun así, ha querido seguir luchando por todo lo que desde un principio deseó. Aunque, le hacen replantearse el si merecerá la pena el gastar energía en eso que no sabe si logrará, y encima le hacen convencerse de que no lo va a vivir.
Pero, llega un momento en el que queramos o no, nos toca luchar contra nuestros pronósticos para mostrar lo que realmente somos y lo que valemos. Nos toca sacar el grandioso poder interno que poseemos para superar día a día los retos que nos propone la vida y sobretodo, para mostrarnos en primera persona de lo que somos capaces.
Siempre tuvimos y tendremos que tener una frase clara. "Si deseas algo, lucha por ello hasta que no tengas más opción que rendirte, aunque, rendirse no sea nunca una opción." Entregarse a ello, ilusionarse con ello, vivirlo, sentirlo... y como remate y detalle final, el creer que eres capaz.
Es algo evidente, el poder lograr todo aquello que te plantees. Si sigues creyendo que no, piensa: Si nunca te hubieran dicho nada negativo, y te hubieran solo animado a que lucharas, ¿lo podrías lograr?
Solo hay una cosa clara, y es que por los sueños hay que luchar al igual que luchaban los antiguos caballeros por su estandarte. Hasta que no podamos mantenernos en pie. Por ello lucha, por ello nunca pierdas la esperanza y ten seguro que siempre tus sueños, pueden ser más que una realidad.
¿Dejarás pasar cada oportunidad por algún comentario recibido o lucharas por ser feliz y demostrar que eres capaz de todo y más?
2014-10-31
Trabajos sin contrato.
"¿Te crees capaz de servir de mecánico, de carpintero o constructor? ¿Te ves con la capacidad de servir como transportista, chófer o guía? ¿Puedes llegar a ser limpiador, cocinero, médico, vigilante, guardaespaldas o protector, educador, profesor o un ejemplo a seguir?
Miles de empleos para los que preparan a los jóvenes desde pequeños, especializándose solo en un sector. Cientos de textos y teorías que aprender, y más prácticas que realizar. Todo ello para que puede, no encuentres trabajo en eso que buscas y para lo que llevas años estudiando.
Y si en ello encuentras trabajo, ¿cuánto cobrarás? ¿cuánta debería de ser la remuneración que mereces? Serán las dudas que te inundarán en ese instante, pero, miremos más allá.
Llega una época de la vida, en el que debes aprender a hacer hasta lo que no has querido nunca estudiar. Te tocará trabajar de cuidador, de cocinero, de dietista, de chófer, de vigilante, de médico, de psicólogo, de limpiador...
¿Cómo puede ser? se preguntan la mayoría, pero es una realidad que vemos día a día y que nadie quiere percibir ni admitir. Es la verdadera realidad de aquellas personas, en especial parejas, que dan un gran paso al ser padres.
¿Qué de veces ha cuidado de ti tu madre? ¿Qué de veces te ha llevado a algún lugar tu padre? ¿Qué de veces te han ayudado y se han dado cuenta de que algo te sucedía con el solo hecho de mirarte? ¿Qué de veces te han preparado la comida y limpiado tu ropa, fregado lo que ensuciabas, ordenado tu habitación...?
Son los miles de empleos en los que trabajan día a día, y todo ello sin cobrar nada en absoluto. Es más, invirtiendo en sus hijos. Son esos esfuerzos que pocas veces son valorados, pero que ellos, con un simple gracias o te quiero se dan por satisfechos.
Es la lucha del día a día que viven miles de personas que aun siendo especializadas en un sector laboral, son capaces de trabajar de todo y hacer de todo para un solo cliente, el más importante, aquel al que ellos, dieron la vida.
¿Agradeces los trabajos que te hacen sin tener que pagarles? ¿Te ves capaz de dominar tantas especialidades? Puede que ellos no se vieran así, pero nos demuestran que se puede hacer hasta lo que no pensamos.
No queda más que decir, Gracias."
Miles de empleos para los que preparan a los jóvenes desde pequeños, especializándose solo en un sector. Cientos de textos y teorías que aprender, y más prácticas que realizar. Todo ello para que puede, no encuentres trabajo en eso que buscas y para lo que llevas años estudiando.
Y si en ello encuentras trabajo, ¿cuánto cobrarás? ¿cuánta debería de ser la remuneración que mereces? Serán las dudas que te inundarán en ese instante, pero, miremos más allá.
Llega una época de la vida, en el que debes aprender a hacer hasta lo que no has querido nunca estudiar. Te tocará trabajar de cuidador, de cocinero, de dietista, de chófer, de vigilante, de médico, de psicólogo, de limpiador...
¿Cómo puede ser? se preguntan la mayoría, pero es una realidad que vemos día a día y que nadie quiere percibir ni admitir. Es la verdadera realidad de aquellas personas, en especial parejas, que dan un gran paso al ser padres.
¿Qué de veces ha cuidado de ti tu madre? ¿Qué de veces te ha llevado a algún lugar tu padre? ¿Qué de veces te han ayudado y se han dado cuenta de que algo te sucedía con el solo hecho de mirarte? ¿Qué de veces te han preparado la comida y limpiado tu ropa, fregado lo que ensuciabas, ordenado tu habitación...?
Son los miles de empleos en los que trabajan día a día, y todo ello sin cobrar nada en absoluto. Es más, invirtiendo en sus hijos. Son esos esfuerzos que pocas veces son valorados, pero que ellos, con un simple gracias o te quiero se dan por satisfechos.
Es la lucha del día a día que viven miles de personas que aun siendo especializadas en un sector laboral, son capaces de trabajar de todo y hacer de todo para un solo cliente, el más importante, aquel al que ellos, dieron la vida.
¿Agradeces los trabajos que te hacen sin tener que pagarles? ¿Te ves capaz de dominar tantas especialidades? Puede que ellos no se vieran así, pero nos demuestran que se puede hacer hasta lo que no pensamos.
No queda más que decir, Gracias."
2014-10-14
Rimas sin poemas.
"Prometí escribirte en diferentes idiomas, teniendo en cuenta lo que te debía,
cuando me enseñaste a leer los labios con los ojos cerrados,
cuando aprendí que entre almuerzos de sonrisas se liberan los labios condenados,
ingenua inocencia que recorría la piel áspera y fría.
No es que moleste la ausencia de visitas o la falta de presencia,
pues tus recuerdos hacen más tranquila la agonía,
agujas de relojes cantando terribles y oscuras melodías,
contando desde los segundos hasta las horas que agotan la fuerza de dos mundos.
Rechazados los comentarios de imposibilidad, las historias destrozadas,
principios coloridos y finales de princesas casadas,
donde ni cabalgan caballeros de noble presencia y armaduras oxidadas,
ni las brujas con intención de apagar las alboradas.
Historias en mente de carne y hueso de humanos corrientes,
con sueños disparatados y deseos imposibles,
correr de la mano por los valles, desnudos, libres,
bañarse en las aguas de la felicidad, beber de sus fuentes sin responsabilidad.
Palabras presentes, deseos constantes, la cuenta atrás para poder mirar,
los ojos deseados, los labios observados, la sonrisa pecadora,
causante del delito de apagar la aurora,
inocente posibilidad de querer llegar a la hora, para al fin poderla besar sin demora."
cuando me enseñaste a leer los labios con los ojos cerrados,
cuando aprendí que entre almuerzos de sonrisas se liberan los labios condenados,
ingenua inocencia que recorría la piel áspera y fría.
No es que moleste la ausencia de visitas o la falta de presencia,
pues tus recuerdos hacen más tranquila la agonía,
agujas de relojes cantando terribles y oscuras melodías,
contando desde los segundos hasta las horas que agotan la fuerza de dos mundos.
Rechazados los comentarios de imposibilidad, las historias destrozadas,
principios coloridos y finales de princesas casadas,
donde ni cabalgan caballeros de noble presencia y armaduras oxidadas,
ni las brujas con intención de apagar las alboradas.
Historias en mente de carne y hueso de humanos corrientes,
con sueños disparatados y deseos imposibles,
correr de la mano por los valles, desnudos, libres,
bañarse en las aguas de la felicidad, beber de sus fuentes sin responsabilidad.
Palabras presentes, deseos constantes, la cuenta atrás para poder mirar,
los ojos deseados, los labios observados, la sonrisa pecadora,
causante del delito de apagar la aurora,
inocente posibilidad de querer llegar a la hora, para al fin poderla besar sin demora."
2014-10-07
Pequeños detalles, vida.
"Cuando en la sobremesa del amanecer nos ponen un par de sonrisas bañadas en un agrio café, y no nos damos cuenta que al parpadear la noche cae. Esos días en los que parece todo no tener salida y que nada puede guiarte al paso a dar. Pero no nos percatamos en pequeños detalles, vida.
Creemos que todo se acaba al apagarse las luces, sin darnos cuenta que unas luces apagadas simbolizan o el comienzo de un espectáculo, o la llegada de un nuevo amanecer en el que tendrás algo y alguien que te ilumine para poder luchar todas las horas necesarias.
Pequeños detalles presentes en cada momento, más a la vista de lo que creemos, pero con un único problema. La ceguera voluntaria de las personas.
¿Acaso no es más fácil mirar hacia otro lado con cada persona que se cruza en la calle? ¿Acaso no es mejor pasar de todo y meternos en nuestro propio mundo sin importar lo externo?
Solo son ganas de perdernos la única emisión sin repetición ni guión. El único programa con tu persona de protagonista, y tus ganas de pasar todo a un segundo plano. Desenfocar tu vida y enfocar hacia otro lugar.
De esa manera, perderemos las hojas que bailan un vals de supervivencia junto al viento, la brisa que acaricia la cara de la belleza de un rostro a la luz, el brillo de la mirada hacia algo más allá del simple hecho de ver. Pequeños detalles, pequeñas canciones, pequeños poemas que sin letras ni palabras, ni rimas adecuadas, resuenan con melodía ante nuestro ojos.
El querer cegarnos en la visión de nosotros mismos y no querer ser afectados por factores externos, es lo que muchas veces hace que perdamos la capacidad que teníamos de soñar. De tras ver un horizonte, querer viajar a él. De poder palpar los deseos por muy lejanos que fueran.
Cada día obtenemos una nueva invitación a mirar la vida con diferentes ojos, con distintos propósitos, con más ganas que el simple hecho de vivir un día más. Al final, cada día que se nos ofrece es único, y quién dice que mirando al cielo no veas cruzar la estrella fugaz que quiere hacer cumplir tus deseos.
Solo prueba a mirarle al destino a la cara y demostrar que la dirección, la llevas tú.
Prueba a observar esos pequeños detalles, la vida."
Creemos que todo se acaba al apagarse las luces, sin darnos cuenta que unas luces apagadas simbolizan o el comienzo de un espectáculo, o la llegada de un nuevo amanecer en el que tendrás algo y alguien que te ilumine para poder luchar todas las horas necesarias.
Pequeños detalles presentes en cada momento, más a la vista de lo que creemos, pero con un único problema. La ceguera voluntaria de las personas.
¿Acaso no es más fácil mirar hacia otro lado con cada persona que se cruza en la calle? ¿Acaso no es mejor pasar de todo y meternos en nuestro propio mundo sin importar lo externo?
Solo son ganas de perdernos la única emisión sin repetición ni guión. El único programa con tu persona de protagonista, y tus ganas de pasar todo a un segundo plano. Desenfocar tu vida y enfocar hacia otro lugar.
De esa manera, perderemos las hojas que bailan un vals de supervivencia junto al viento, la brisa que acaricia la cara de la belleza de un rostro a la luz, el brillo de la mirada hacia algo más allá del simple hecho de ver. Pequeños detalles, pequeñas canciones, pequeños poemas que sin letras ni palabras, ni rimas adecuadas, resuenan con melodía ante nuestro ojos.
El querer cegarnos en la visión de nosotros mismos y no querer ser afectados por factores externos, es lo que muchas veces hace que perdamos la capacidad que teníamos de soñar. De tras ver un horizonte, querer viajar a él. De poder palpar los deseos por muy lejanos que fueran.
Cada día obtenemos una nueva invitación a mirar la vida con diferentes ojos, con distintos propósitos, con más ganas que el simple hecho de vivir un día más. Al final, cada día que se nos ofrece es único, y quién dice que mirando al cielo no veas cruzar la estrella fugaz que quiere hacer cumplir tus deseos.
Solo prueba a mirarle al destino a la cara y demostrar que la dirección, la llevas tú.
Prueba a observar esos pequeños detalles, la vida."
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